martes, 27 de enero de 2015

50 escaños de refuerzo en el sistema electoral griego

Detrás del aparentemente sencillo problema de transformar votos en escaños de manera proporcional se encuentra un complejo problema matemático de representatividad. Es conocida la imposibilidad de diseñar un sistema electoral que satisfaga todas las propiedades que nos dictaría el sentido común, y es por ello por lo que existen muy diversos sistemas electorales, en los que influyen además otra serie de condicionantes culturales, políticos, sociales, temporales, etcétera.

Hoy, que toda Europa está analizando las elecciones griegas, quisiera dar mi pequeña aportación desde el punto de vista matemático. El sistema electoral de allí se diseñó con el objeto de favorecer la gobernabilidad, pensando esencialmente en las dos formaciones, PASOK y Nueva democracia, que se han alternado en el poder desde 1974. Para ello este sistema proporcional reforzado daba al partido que ganaba las elecciones 50 escaños extra siempre y cuando consiguiera al menos 101 escaños  y siempre y cuando el ganador no fuera una coalición; o sea, se evitaban la unión de pequeños partidos con esto, y el que entrara una hipotética tercera vía fuerte, con aquello.

Pero las matemáticas devuelven el resultado bajos las condiciones que se les piden sin entender de colores ni ideologías. Y de aquí los resultados de ayer. ¿Es bueno?, ¿es malo el sistema electoral heleno?, pues es el que los representantes han decidido, y conociendo las condiciones se presentan los partidos.

En nuestro país sucede algo similar, se adoptó la ley d´Hont buscando la estabilidad en los primeros gobiernos de la previsible victoria de la UCD o un partido grande, aderezado con la representatividad en las circunscripciones que primaba el voto concentrado en territorios al disperso (lo que da lugar a la alta representatividad de vascos y catalanes frente a terceras fuerzas en todo el estado español).

Así que cuando oigan hablar de las debilidades de un sistema electoral no pongan la lupa en las matemáticas, que se limitan a traducir de manera exacta y rigurosa, sino en el diseño y los objetivos del mismo.