miércoles, 21 de enero de 2015

Tenacidad, a costa de la humildad, en el balón de oro

La semana pasada se le reconoció con el balón de oro a Cristiano Ronaldo. Junto a lo deportivo ha sido comentado desde su grito final a su ruptura sentimental, sin embargo a mi me gustaría resaltar algo acerca de sus palabras en el acto de entrega del premio.

Antes de ser desvelado el ganador, a los tres candidatos se les preguntó por cuál había sido su gol o parada favorita, tanto Lionel Messi como Manuel Neuer concretaron uno histórico para ellos; sin embargo en el turno de Cristiano éste dijo: “mi gol favorito es...el próximo”.

Cuando finalmente se desveló que era el ganador tuvo ocasión de dar un pequeño discurso. Agradecimientos aparte, me llamó la atención las siguientes palabras textuales: “Nunca pensé conseguir el galardón en tres ocasiones, pero espero alcanzar a Messi, no me quita el sueño, pero me hace ilusión. Quiero entrar en la historia del fútbol como el mejor, y esto se hace día a día, trabajando”.


La humildad es una virtud, pero pienso que en este momento en que nos encontramos, en una sociedad donde impera la desazón por el futuro, donde los jóvenes apenas tienen esperanza, donde en la misma universidad se ven que hasta los alumnos brillantes transmiten falta de ilusión, ante un ídolo deportivo de esta altura se agradece un discurso de tenacidad, de mirar hacia adelante, de apuntar alto, de no dormirse en los laureles. Siempre he dicho que preferiría que el modelo de nuestra juventud fuera, al menos al mismo nivel que los deportistas, los científicos e investigadores que buscan la cura del cáncer, como Massagué, pero en una sociedad donde el diario de más tirada es el deportivo creo que un discurso de éstos es un referente. Para ser el mejor hay que trabajar día a día. Hay que superarse, adelantarse, vencer, sobrepasar, dominar, progresar, ascender, creer en uno mismo. 

Acabo mandando un cariñoso abrazo para nuestro amigo Antonio Agudo, y para su madre, en estos momentos de dolor.