lunes, 5 de enero de 2015

Queridos RRMM: Para Jaén, oro, incienso y mirra.

Queridos Reyes Magos:

Como creo que no he sido malo este año, y aprovechando estos micrófonos, os voy a hacer algunas peticiones, pero no para mi, sino os voy a pedir tres cosas para esta tierra. Aunque eso suene a desinteresado no deja de ser como el chiste de aquella moza soltera que rezaba así: "San Antonio bendito, yo para mi no te voy a pedir nada, pero tráele a mi madre un yerno." Pues yo voy a pedir para esta tierra oro, incienso y mirra.

Oro líquido, en forma de  no sólo buenas cosechas de nuestro bien más preciado, sino que luego se sepa sacar el rendimiento de manera adecuada, avanzar en el convertirnos la capital referencia del zumo de la aceituna, de la cooperación para ello por encima de la competitividad tan amiga de nuestro deporte nacional de la envidia. Oro en forma de ingresos en esta tierra tan castigada por el desempleo y por tanto por la desesperanza. Que los padres de familia, los jóvenes, los parados de larga duración vuelvan a tener el preciado metal en sus bolsillos ganado con el esfuerzo de su trabajo.

Incienso como símbolo del olor dejado al pasar o percibido antes de llegar, que sepamos estar orgullosos de esta tierra y por donde pasemos quede impregnado el olor a Jaén una vez que hayamos pasado, y que antes de llegar ya se detecte que viene alguien orgullosos de su tierra.

Y mirra, la famosa mirra que nadie tiene claro el porqué es vuestro tercer presente, como símbolo de algo para nosotros ni imaginado ni pedido, y hasta desconocido, pero tan importante como esa sustancia resinosa en aquella época, y era uno de los componentes para la elaboración de perfumes, incienso, ungüentos, medicinas, diluir tinta en los papiros, embalsamar a los muertos, anestésico, estimulante y tónico. Símbolo de saber sacar provecho a las oportunidades que se nos van a presentar este 2015 y que hemos de saber aprovechar. Y recordando el desconocimiento respecto a este tercer regalo regio, símbolo de la necesidad de formación para saber sacar la mejor riqueza de esta tierra, el talento de tanta cabeza bien amueblada.

Así que, para mi nada, para esta tierra sólo oro, incienso y mirra.