lunes, 27 de octubre de 2014

Noticias expres, como la comida basura...

Vivimos en la sociedad de las prisas, donde triunfa lo “express”, donde nadie tiene tiempo de nada, a pesar de que el porcentaje de parados es indecente, pero todos, tenemos prisa. Y en este mundo de “comida rápida” tenemos también las “noticias express”.

Las noticias nos llegan en forma de aluvión de píldoras informativas que consisten en eslóganes, uno tras otro, reforzados por imágenes o comentarios, que percibimos sin posibilidad alguna de análisis. Títulos y párrafos cortos que nacen y mueren a la misma velocidad que nuestros apresurados pasos por la acera, hechos para ser fáciles de digerir y recordar. Se prescinde del contexto, causalidad, consecuencias, y queda reforzado por entrevistas “al azar” que fijan el pensamiento. Y con estas noticias express, ya tenemos la capacidad de debatir contra los eslóganes alternativos captados por los demás en otros medios de comunicación.

Así pasamos del ébola a las tarjetas negras, de Oleguer Pujol a la resintonización de la TDT, del ahorcamiento de la mujer que iba a ser violada a los desnudos de Adan y Eva,  de las revueltas de Hong-Kong al pequeño Nicolás, de los inmigrantes en las vallas al 3-1 del clásico,...

¿Se han dado cuenta qué mezcla?, todas esas imágenes han pasado ahora mismo por su mente conforme yo las mencionaba, han reconocido cada noticia, pero ¿se han parado a pensar la distinta relevancia?, mucha información pero poco tiempo de análisis personal, de reflexión,...la sociedad de las prisas, de la comida basura a las noticias basura, ¿alimentamos el conocimiento o engordamos la insensibilidad?. ¿Qué ocurre con nuestra escala de valores?, ¿se mueve nuestra conciencia o nuestras emociones?, con este trepidante ritmo, y los tertulianos o los ‘showmen’ televisivos adecuados, acabamos opinando sobre el perro Excalibur e ignorando a los 10.000 seres humanos que se desangran por dentro con el ébola. 

Queridos oyentes, sean críticos, reflexionen, utilicen su escala de valores al priorizar la información, y cuando lleguen a debates en la cafetería o en el gimnasio sobre noticias, sorprendan comparando importancia de las noticias importantes de aquellas que acaloran a corresponsales de barra; ayudarán a que otros reflexionen y que no caigamos en la mediocridad moral.