lunes, 3 de octubre de 2011

Más vale que no se te entienda y hasta parecer tonto, que se te entienda perfectamente y disipar todas las dudas al respecto

Una de las grandes ventajas de ser profesor universitario es contar con amigos expertos en las distintas materias, lo que hace que cualquier conversación se convierta en una lección.

Eso fue lo que me ocurrió a mi el pasado sábado comentando la lamentable noticia del asesinato, a manos de su madre, de dos niños, uno se pregunta ¿cómo es posible?, ¿tiene alguna explicación?. Pues mi buena amiga Esther López Zafra, doctora en psicología social y profesora de la UJA me dio una lección que me veo en la obligación de compartirla: Lo primero es que no debemos juzgar a nadie, ya
que e un estado depresivo, o con una patología, a cualquiera le puede pasar que, ante ciertos estímulos, se dispare nuestro comportamiento de manera irracional (lo que técnicamente se conoce como “triggering”). Todos tenemos muy diferentes vulnerabilidades en la mente, y en este horroroso suceso que comentamos, parece ser, y sin evaluación del caso, que la depresión de la madre unida al pesimismo generalizado en la sociedad le llevó a no querer ver sufrir a sus hijos. Si nos situamos en la pasada semana, recordamos que fue una semana con muchos estímulos negativos, con bastantes malas noticias seguidas, noticias que se viene sucediendo durante años, y ahora vuelven a sacarse a la luz por el tema de la campaña electoral. ¿Y qué sucede?, pues que hay personas altamente vulnerables, que no están bien tratada, y el entorno (familiares, amigos, compañeros) no es capaz de detectar los signos que muestran, y pues puede desencadenar en una tragedia como la ocurrida en nuestra capital. ¿Qué hacemos en esta sociedad?, ¿en qué estamos fallando?, ¿nos estamos deshumanizando?,

Que estemos preocupados porque un presidente diga que a los niños andaluces no se les entiende...pues como decía Lincoln, más vale que no se te entienda y hasta parecer tonto, que se te entienda perfectamente y disipar todas las dudas al respecto, ¿dónde están nuestra escala de valores?...dediquemos nuestros esfuerzos especialmente a los más pequeños, que finalmente son los más vulnerables