lunes, 11 de abril de 2016

El lenguaje eléctrico del cerebro, las Matemáticas y la calidad humana

El cerebro es, sin duda, el sistema más complejo al que podemos enfrentarnos, y y su conocimiento es el reto más importante que podemos afrontar.

Si nos centramos, por ejemplo, en los procesos bioeléctricos que lo hacen funcionar, podemos tratar de acercarnos a la actividad eléctrica que se produce entre las neuronas.

Berger, en la década de 1920, trató de probar que científicamente era posible la telepatía, y que esos impulsos eléctricos se podían captar desde fuera de la cabeza e incluso transmitirse. Efectivamente demostró que las ondas eran perceptibles con unos electrodos puestos sobre la piel del cuero cabelludo, pero llegó a la conclusión contraria a la buscada pues el potencial generado por nuestras neuronas no era suficiente para ser transmitido por el aire.

Mucho se ha investigado desde entonces, y sin ir más lejos, a día de hoy es posible comprar en tiendas de gadget, cascos o felpas que detectan los distintos tipos de ondas cerebrales y con el manejo de las mismas se pueden incluso manejar, a modo de juego, drones o el sistema multimedia del ordenador. En el Parque de las Ciencias de Granada de hecho hay un módulo para competir con otro visitante a ver cual de los dos es capaz de mover más rápido una pelotita con el uso de las ondas cerebrales alpha.

Un investigador del Departamento de Matemáticas de la Universidad de Jaén, el profesor Almira, está investigando sobre el lenguaje eléctrico del cerebro, a raíz de unos de sus hijos, y nos ha mostrado cómo los actuales avances no van ya sólo en la lectura de los impulsos eléctricos que hay en el cerebro sino en el camino inverso, el nuevo abordaje que se está haciendo de los trastornos neurológicos y mentales a base de neuromodulación, esto es la estimulación eléctrica transcraneal, avances que sin ninguna duda serán aplicables en el futuro para pacientes con pérdidas cerebrales debidas a accidentes, a enfermos de Alzheimer o ELA, a personas en coma para averiguar su nivel real de consciencia, etc. y miles de campos.

Cuando veo esos trabajos, y ese entusiasmo pienso en cómo lo que para muchos habría sido una tremenda desgracia, o simplemente no hubieran permitido nacer a ese hijo, para estos padres, los dos matemáticos, lejos de alejarles de la investigación les ha hecho abrir una nueva línea, y su gran capacidad y coraje dejarán huella para el progreso de la Humanidad (con mayúscula). Un orgullo conocerlos.

Nosotros no elegimos las cartas con las que jugamos en esta vida, hemos de jugar la mejor partida con las que nos han tocado.