martes, 16 de diciembre de 2014

No huir de los escenarios...

Al comienzo de un curso académico, llevando yo varios años ya en la docencia universitaria, comentaba con mi padrino, el eminente y reconocido profesor de Derecho administrativo Eduardo Roca, que yo todavía iba a las clases iniciales con cierta tensión, ¿que cuántos cursos necesitaría para que se pasara?; el me confesó, ya cercano a la jubilación, que a él le seguía pasando cada año, desde que comenzó; que eso indicaba que me preocupaba cada uno de mis alumnos, y que sólo tenía un problema: el día que eso no me ocurriera, ese día debería dejar la docencia, porque en ese momento habría perdido el entusiasmo, manifestado en esa necesaria descarga de adrenalina. 

Creo que a todos nos ocurre, en situaciones especiales nuestro cuerpo nos prepara de manera especial; y eso, como también he transmitido a mis discípulos a la hora de defensa de Tesis, o trabajos importantes, es una herramienta que tenemos de alerta. Evidentemente, como en el resto de facetas de la vida, es bueno mientras no sea en exceso y se sepa controlar y enfocar.

Cuando la mente se prepara para cualquier situación, trata de anticipar posibles acontecimientos (positivos o negativos) para preparar la reacción. Y esto sucede en casi todos los ámbitos de la vida. 

Salvando las distancias, eso es lo que les ha sucedido el pasado sábado al ubetense Joaquín Sabina, y hace dos semanas a la sevillana Pastora Soler; la tensión lógica se ha transformado en miedo escénico y éste en pánico. Y ahí radica el problema, cuando nuestro cuerpo supera a nuestra mente, cuando no somos capaces de controlar nuestra mente.

Entiendo que tendrán sus especialistas asesorándoles, pero, como en el resto de situaciones vitales, la manera de afrontar el problema nunca es huyendo, nunca es abandonando; sino enfrentándolo; y así parecen aconsejarlo los especialistas.

Desde aquí quiero mostrarles mi apoyo, primero porque han demostrado su humanidad, que detrás de cada artista hay una persona con sus debilidades; segundo porque tienen la humildad de reconocerlo, porque muchos más se han conocido a posteriori o simplemente se han escondido bajo otras excusas. Pero principalmente porque eso es una demostración de un respeto llevado al extremo hacia su público, de no querer fallarles en el más mínimo detalle, hasta autoexigirse por encima de lo que su propia mente ha aguantado.

Desde aquí una pronta recuperación, vuestros seguidores os esperan.