lunes, 16 de junio de 2014

Paco Roca y la fábrica de chocolate

Desde pequeño tengo pasión por el chocolate. Deleitarse con una onza de chocolate crujiente después del almuerzo o la cena es todo un placer, y cuando digo un placer ya no es sólo que nos guste, o que lo asociemos psicológicamente a momentos de disfrute en la tierna infancia, esa sensación tiene explicación científica:

Por una parte, en el chocolate abunda el triptófano, aminoácido esencial en el cerebro vinculado al neurotransmisor serotonina, involucrado en la regulación del sueño y el placer. Además el chocolate contiene un compuesto químico, denominado anandamina, que activa los mismos receptores cerebrales que se ponen en funcionamiento por la marihuana. Por ello, científicos estadounidenses llegaron a la conclusión de que tomado en ciertas cantidades induce una sensación placentera y de bienestar.

Será por eso, pero me encanta concluir el día degustando un trozo de chocolate. Pues bien, hace unos días, en una de las tabletas de puro cacao con almendras me encontré dos inoportunas almendras amargas que dieron al traste con este deleite, como dos pellizcos en una tierna sesión de caricias.

Por simple veneración a la marca que tantos buenos ratos me ha producido decidí informarles para que que localizaran el posible error, especialmente para que no lo sufrieran personas menos adictas o fieles a la marca y rechazaran los productos de esta factoría del placer.

Pues no tardaron apenas en contestar mi correo electrónico, y junto a las disculpas me explicaron que en ciertas ocasiones almendros no amargos pueden tener alguna rama amarga, y que los controles de calidad, con catas y control de recepción organoléptico, hacen casi nula esa circunstancia...pero finalmente que por su compromiso de calidad me reembolsarían el importe de la tableta.

Les agradecí el detalle y me negué a que lo mandaran...pero unos días más tarde, no hace mucho, me llegó un cheque por el valor estimado de una tableta de chocolate (2,87€) y una carta de agradecimiento.

No lo he cobrado, para mi es mayor el valor simbólico de una empresa española, maestros chocolateros desde 1881, que muestra lo que hay detrás de un producto bien hecho. Personalmente me parece extremo esa garantía de calidad y servicio de atención al cliente, pero es una muestra palpable de lo que enseñamos en los cursos de comercio electrónico, y aplicable a los cursos de docencia virtual: el cliente (o el alumno) quiere encontrar al otro lado del correo electrónico una persona, humanidad,...las máquinas, la Red, y las tecnologías sólo deben ser un medio de comunicación entre personas. Debemos ser conscientes de la insalvable distancia que hay entre un correo electrónico y un abrazo, pero es fundamental no permitir que la tecnología nos enfríe el corazón.