lunes, 10 de junio de 2013

¡Hala Jaén!, no a la resignación

Dos falsos penaltis quitan al Real Jaén el merecido ascenso directo. ¿Y qué sucede?, pues que unos más enfadados que otros critican cada uno desde donde les oyen o leen la injusticia o el robo.

Desde brillantes columnas de opinión de director de diario, a protestas en las redes sociales zafias o tan cursis y empalagosas que provocan diabetes, pero se nos va en dos días de protestas. ¿Y qué sucede?, pues que como nos queda otra oportunidad...pues nos resignamos.

No queridos oyentes, ya que en este país gusta tanto el fútbol, y no en vano el diario más leído es uno deportivo, aprendamos las lecciones que de este deporte rey se desprenden. Y no ya sólo del compañerismo, el trabajo en equipo, el liderazgo...también de estas situaciones: Nada de resignación, pues con esa actitud no nos dejan ascender al equipo, la ciudad, las comunicaciones ni la industria.

Curiosamente leía ayer un artículo que detallaba que por aquellas tierras del recién ascendido, en una superficie como dos veces nuestra provincia, o sea Euskadi, la Rioja y Navarra, tienen 5 aeropuertos...nosotros casi medio, a 100 km y mal comunicado.

Busquemos soluciones y desde un punto de vista positivo. Por una parte continuemos el fuerte apoyo a ese equipo, y a todo el club, para que se sientan tan arropados o más que antes y orgullosos de su ciudad como nosotros de ellos. Pero a la vez sin caer en la resignación, con la protesta efectiva donde haya un giennense. Y en la parte que más afecta a los máximos responsables, en la económica. Ni un producto de la LFP, ni una camiseta oficial del Barcelona o Madrid que lleve un euro para quien nos pisa, y estúdiese el denunciar donde corresponda desde la injusticia en el campo a los impagos a la Seguridad Social. ¿porqué no un Efecto Jaén?, por los que llevan un año sudando la camiseta por ser campeones, por los que alejados del mundo del fútbol perderán la inyección económica que puede suponer el ascenso, por los otros equipos que han visto pisotedos sus derechos de manera injusta y no han sabido más que resignarse.

No cabe la resignación, o nos pisotearán la camiseta, los olivos y la dignidad.