lunes, 21 de mayo de 2012

Educación, urbanidad y cortesía

Para vivir en sociedad es necesaria la urbanidad y cortesía.

Viniendo camino de la emisora me preguntaba: ¿qué precio deben tener los pinetes y bolas que hay en las aceras del centro para que no se suban los coches?, ¿qué habrá costado además colocarlos?, ¿y los cada vez más numerosos badenes que hacen que todos los conductores tengamos que invertir en amortiguadores porque unos pocos incívicos no son conscientes de lo peligroso de la excesiva velocidad en el casco urbano?.

Quizá hubiera costado menos invertir en su educación en su momento que en disuadirlos de esta costosa manera, que además supone moratones ocasionales a despistados e invidentes.

Apostar por la educación es una inversión de futuro, y no sólo estoy refiriéndome al punto de vista académico. ¿saben que la famosa serie de Barrio Sésamo se inventó en EEUU para que los niños de los barrios marginales de los años 70 recibieran una mínima educación? y ese modelo se ha repetido en los países adaptándolo a las necesidades, así en 2002, en la versión sudafricana Takalani Sesame se introdujo un personaje seropositivo, crucial en una zona donde el sida es una epidemia.

Pero claro, si aquí se idolatra la zafiedad y el mal gusto, ¿cómo no vamos a tener en el autobús a la anciana, la embarazada y el señor con muletas manteniendo el equilibrio mientras miran al Yosua de turno escribiendo en el WhatsApp,... eso sí, guardando las normas de cortesía de no escribir en mayúscula y respetar el turno de su “cari” que le manda un TQ?.