lunes, 16 de mayo de 2016

Menuda tribu

La semana pasada hablaba de educar a los hijos como en una tribu una señora que se autodefine progresista. Algo antagónico lo de progreso y volver a las tribus, ya ha evolucionado la Humanidad…y precisamente humanizándose.

Hay quien justifica la barbaridad (aunque ni los bárbaros vivían en tribus) porque la lumbreras no es madre…¡pero sí que es hija!, pena de madre lo que habrá sentido al escuchar sus declaraciones. Las sectas, los regímenes comunistas totalitarios ponen al colectivo por encima de las personas, por eso les estorban las familias, y se permiten seleccionar a los hijos y dedicarlos, desde pequeños, al fin necesario (que puede ser incluso la experimentación (como con los judíos), o simplemente se matan si no cumplen unos mínimos, que puede ser tan alto como el ser varón o segundo hijo en China) y todo anteponiendo el bien de la comuna, por encima de la persona, y desmoronando la familia…claro, la de los demás, porque a la propia bien que la sitúan, y lo vemos aquí donde alcanzan el poder, y lo vemos en los papeles de Panamá, donde aparecen los familiares de los dictadores de regímenes populistas latinoamericanos.

Nuestra sociedad está mal, la gente lo está pasando muy mal, paro, corrupción y mientras hay que pagar impuestos por todo y a todos, desde por el sol hasta por morirse, y no para el beneficio de la gran tribu, sino para que los jefes de la tribu vivan a costa del resto. Esto hay que cambiarlo, pero hay que saber medir qué necesitamos cambiar, hasta qué nivel hay que extirpar. 
Fuente:http://www.lavanguardia.com/politica/20160511/
401718497655/anna-gabriel-hijos-comun.html

Si nos cargamos hasta las raíces de nuestra base ético-moral llegaremos al “todo vale”, y la memoria histórica debe recordar los ríos de sangre de regímenes comunista-totalitaristas como los de Stalin o Mao Tse-Tung, o la falta de libertad de una dictadura que padecieron nuestros abuelos.

No podemos caer en el desencanto, ni en el pasotismo, ni en la irresponsabilidad. Tendremos lo que nos merecemos, aunque mirando a los lados dan ganas de tirar la toalla,…pero a ver si la vamos a tirar tan lejos que se la van a llevar los de la tribu de al lado.