martes, 4 de febrero de 2014

El sabio (de Hortaleza) desde el desastre del 98

Comienza febrero con la muerte de Luis Aragonés, y desde aquí quiero rendir homenaje a este sabio, el de Hortaleza. Y no por la Eurocopa; para mi es un genio porque ha sido el español que ha logrado que España volviera a levantar la cabeza orgullosa desde el desastre del 98. 

La pérdida de valores, nos sumió en una época negra de la que no hemos salido, pues más se perdió en Cuba que la propia Cuba. 

En el siglo XVI se decía que nuestro complejo de superioridad  y nuestra ambición nos hacía pensar que nada nos era inaccesible. Pero pasamos de ser aquella tierra en la que nunca se ponía el sol a arrastrar tal complejo de inferioridad que como dice el chascarrillo:
Si alguien habla mal de Alemania será un francés, si alguien habla mal de Francia será teutón, el británico habla mal del resto, y si alguien habla mal de España será... un español. 

Es más, nuestro rasero para valorar lo nuestro es porque trae la aprobación de los americanos, o de los europeos. 

Admiramos la disciplina Alemana, la puntualidad suiza, la innovación americana...y lo nuestro cuando viene respaldado por los extranjeros. 
La leyenda negra… nos condujo fatalmente a la pérdida de la autoestima colectiva y a un enorme sentimiento de inferioridad, que se ve prolongado por la envidia, defecto nacional que impide a nadie destacar. Sólo en España “Nadie es profeta en su tierra” 

Pero llegó Luis y nos hizo levantar la cabeza, y levantar la bandera y hasta tararear nuestro himno (sin letra por el mismo complejo de inferioridad)

Queridas y queridos oyentes, ¡PODEMOS!, hoy nuestros directivos están tremendamente cotizados en todo el planeta, lo español es referencia en muchas disciplinas, creamos tecnología de primer nivel y nuestros científicos se codean de tú a tú con la creme de la creme de la élite mundial.


Podemos coger el legado de Luis y ser los mejores de Europa y del mundo, pero para eso tenemos que estar convencidos. Porque lo valemos.  Para que nadie opine de nosotros lo que el profesor americano Richard Vaughan: “No hay mejor negocio que comprar a un español por lo que él cree que vale y venderlo luego por lo que realmente vale”.