lunes, 30 de enero de 2012

Exámenes

Estamos en pleno período de exámenes universitarios, y eso cambia la fisonomía de las casas, pues esos 18 mil jóvenes en sus habitaciones estudiando y con la tensión a flor de piel afectan al ambiente del núcleo familiar cambia por completo la fisonomía de la Universidad, trasladándose el centro de gravedad de las aulas a la biblioteca y salas de estudio, y por supuesto transforma la ciudad, cambiando los sonidos de la noche giennense por los flexos iluminando las ventanas hasta la madrugada, y los alumnos que al amanecer volvían a acostarse por los que al amanecer se despiertan para repasar . Y afecta desde el transporte, al ocio, del deporte al consumo: más café, tila y bebidas energéticas y menos botellón

 Se agudiza el ingenio para el que trata de demostrar que sabe lo que no sabe, y acorde a los tiempos, se añade al bolígrafo rallado con la punta del compás y el papelito en el dobladillo los nuevos pinganillos inalámbricos y el examen completo que te llega por whasapp…

Y aunque la implantación del nuevo Espacio Europeo de Educación superior debería suponer un sistema de evaluación más continuada, lo cierto es que el examen tradicional sigue siendo el sistema rey de calificación.

 ¿Alguna vez nos formaremos para aprender, y el examen será sólo el baremo que distinga un alumno notable de uno sobresaliente en lugar de estudiar con el examen como fin?.

En cualquier caso son días de nervios tan intensos que nunca se olvidan, y actualmente muchos de ustedes que nos oyen, y cuya vida estudiantil quedó atrás, de vez en cuando vuelven a despertarse de un sueño en el que están realizando un examen.

Estudiantes, tranquilidad y confianza en vuestro trabajo. Docentes, justicia y a vigilar bien, ya que si en otros tiempos algunos exámenes hubieran sido más justos o mejor vigilados hoy algunos políticos, jueces, gestores y por supuesto profesores serían más notables, o más sobresalientes, y no me refiero a que sobresalgan mediáticamente sino en capacidad.